💬 Antes de hablar de tipos de vendedores…
Pensar que un dependiente es “bueno” o “malo” es simplificar demasiado.
Antes de juzgar, deberíamos entender qué lo llevó a elegir ese trabajo y qué experiencias o circunstancias lo condujeron al mundo del comercio.
Muchos —y me incluyo— llegamos al retail como nuestro primer empleo, mientras estudiábamos o buscábamos una oportunidad para crecer. En mi caso, comencé muy joven. Tuve la suerte de tener un ejemplo cercano en mi familia: una persona dedicada a las ventas, de quien aprendí, casi sin darme cuenta, técnicas y valores fundamentales.
En casa siempre se repetía una frase:
“El verdadero vendedor no convence, aconseja con honestidad”
Y es verdad. Pero hoy en día no basta con ofrecer el producto ideal que cubra las necesidades, deseos o expectativas del cliente. Lo que realmente marca la diferencia es cómo se ofrece y qué tan cercanos logramos ser.
Hablamos constantemente de las marcas top of mind, pero ¿qué hay de los vendedores?
De aquellos que nos dejan huella, los que hacen que, al recordar una experiencia de compra, se nos dibuje una sonrisa. Todos hemos vivido momentos memorables que recomendaríamos… y también otros no tan buenos, en los que quizá olvidamos el nombre del dependiente, pero recordamos la experiencia con la marca —para bien o para mal—.
«Recuerdo una vez entrar a una tienda y sentir que mi presencia incomodaba, que estaba interrumpiendo al dependiente, como si mi visita fuera más un estorbo que una oportunidad.
Esa sensación, aunque breve, deja una marca profunda»
Como decía al inicio de este artículo, muchos llegamos al retail casi por casualidad. En mi caso, me atrapó. Aunque era una persona introvertida, descubrí que las ventas son, en el fondo, una forma de conexión humana, aprendí que todo comienza con una sonrisa, una mirada, un gesto: ahí ya has ganado el 50 % de la atención del cliente. Con el tiempo comprendí que muchas personas van de compras no solo por necesidad, sino también buscando una experiencia emocional, incluso un momento de desahogo.
El vendedor nato tiene la capacidad de crear esa experiencia única: generar empatía, cercanía y convertir una simple transacción en algo memorable, Por eso, no todos están hechos para el comercio. Decir que vender es fácil o que cualquiera puede hacerlo es una mentira, quien se dedica a ello debe ser convincente, creer en lo que ofrece y sentirse parte de lo que vende, hasta convertirse en un verdadero embajador de la marca.
A lo largo de mi experiencia he conocido innumerables perfiles: algunos fáciles de guiar y otros que, sencillamente, no estaban hechos para este oficio.
El trabajo de un líder consiste precisamente en eso: descubrir el potencial de cada persona, inspirarla y ayudarla a transformar su trabajo en vocación.
¿Existen diferencias entre dependiente y vendedor? Por supuesto que sí:
El dependiente suele tener un rol más operativo —reponer, cobrar, mantener el orden del local—.
El vendedor, en cambio, se centra en lograr resultados, fidelizar clientes y mejorar la experiencia de compra.
